SOCIAL: Relación laboral, trabajos familiares o trabajos amistosos o de benevolencia

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Pareja de hecho de la propietaria de un bar esta ayudando a servir bebidas en la terraza cuando se presenta un Inspector de Trabajo y levanta un acta por una presunta vulneración empresarial de los deberes legales de afiliación y cotización respecto del trabajador que se puede traducir en una considerable sanción económica.

Descripción del caso

La Inspección de Trabajo se personó en un bar, en el que encontró a D. Felipe portando una bandeja de camarero con bebidas en la misma y sirviendo bebidas a los clientes que se encontraban en la terraza. A la pregunta del Inspector a D. Felipe sobre cuáles eran sus cometidos, respondió que él era pareja de hecho de la propietaria del bar, Dña. Luisa,, y que aquél día en cuestión, la estaba ayudando puntualmente. En base a tal declaración se levantó un acta de infracción en que se declaraba la relación laboral entre D. Felipe y el bar, situación que es negada por ambos, manifestando que se trataba de una ayuda puntual y efectuada por la relación de pareja de hecho existente entre la propietaria del negocio y el trabajador, aportando a testigos que ratificaron tal declaración.

SE NOS PREGUNTA:

¿Reúne D. Felipe los requisitos para ser considerado trabajador por cuenta ajena en base a los datos apreciados por el Inspector de Trabajo aquél día?

En el presente caso dado que los afectados por el acta de inspección (D. Felipe y su pareja de hecho propietaria del establecimiento), negaron la existencia de relación laboral entre ellos, manifestando que se trataba de una ayuda puntual y efectuada por la relación de pareja de hecho existente entre ellos.

A este respecto, no consta que don D. Felipe atendiese habitualmente el establecimiento regentado por su compañera sentimental, sino que únicamente se dice que lo hizo un día determinado como ayuda puntual. Por otro lado, faltan en los hechos probados tanto el sometimiento al ámbito rector de la empresa como el abono de la retribución con lo que no entra en juego tampoco la presunción de relación laboral contenida en el artículo 8.1, según el cual se presumirá existente el contrato de trabajo entre todo el que presta un servicio por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de otro y el que lo recibe a cambio de una retribución a aquél.

Atendiendo a estos hechos la jurisprudencia más reciente, entiende que no concurren las características que conforme al artículo 1.1 ET configuran la relación laboral, esto es, la ajenidad, la dependencia y la retribución (características afirmadas desde hace mucho tiempo por el Tribunal Supremo, por todas, sentencias de 4 de febrero de 1984 y 21 de enero de 1985), sino las propias del trabajo familiar y de ayuda entre los cónyuges o alternativamente de un trabajo amistoso o benevolente.

Posibles líneas de defensa

En nuestra defensa frente de los intereses de D. Felipe y Dña. Luisa, es factible seguir dos líneas:

1.-  Argumentar que el trabajo que estaba realizando D. Felipe se trata de un trabajo familiar prestado entre personas a las que unía un vínculo afectivo que a estos efectos se puede considerar como de tipo «conyugal», cumpliendo los requisitos de convivencia en común y no consideración de asalariado de quien presta los servicios, exigidos por el artículo 1.1 ET para declarar la inexistencia de relación laboral entre las parte.

Si vamos por esta vía, antes que nada, debemos considerar la existencia de una convivencia “more uxorio” entre D. Felipe y su compañera, y la interpretación efectuada por el Tribunal Supremo conforme a la cual, aunque la situación de convivencia de facto o more uxorio, se ha considerado análoga al matrimonio [STSJ Cataluña, 21 diciembre 2004 (AS2005/238)], ésta «no encaja dentro del tipo legal», ya que el parentesco exige que la pareja este vinculada mediante una unión matrimonial, lo que en ningún caso comprende las uniones estables de hecho, de modo que no puede aplicarse por analogía la presunción favorable a la existencia de relaciones familiares previstas en el artículo 1.3.3 ET [SSTS, 24 febrero 2000 (RJ2000/2236), 11 marzo 2005 ((RJ 2005/ 3867)]. En el mismo sentido la STSJ Canarias, 31 junio 2006 (AS 2006/2913) mantiene que si se deniegan las pensiones de viudedad por reclamarla quien legalmente no es cónyuge (la pareja de hecho), la misma interpretación habrá que hacer al aplicar el artículo 1.3 e ET, donde se definen quienes son los familiares y se habla expresamente del cónyuge.”

No obstante, con la argumentación de que, se trata de un trabajo familiar prestado entre personas a las que unía un vínculo afectivo que a estos efectos se puede considerar como de tipo «conyugal», cumpliendo los requisitos de convivencia en común y no consideración de asalariado de quien presta los servicios, exigidos por el artículo 1.1 ET para declarar la inexistencia de relación laboral entre las parte, la STSJ Castilla y León, Valladolid (Sala de lo Social, Sección 1ª), de 30 mayo 2012 (JUR 2012\230850) desestima un recurso de suplicación del Abogado del Estado contra la Sentencia del Juzgado de lo Social núm. 2 de Palencia, de fecha 13 de Diciembre de 2.011 dictada en un procedimiento de oficio, que declaró la inexistencia de relación laboral entre doña G. y don D., por un hecho idéntico al de este supuesto de hecho (don D. se encontrara en el momento de la inspección en el establecimiento que regenta su mujer desempeñando las actividades laborales como camarero, realizando las funciones propias de atención en la barra):

“En la sentencia impugnada el Magistrado concluye que nos hallamos ante un supuesto de trabajos familiares, que el artículo 1.3.e) del Estatuto de los Trabajadores excluye del ámbito de la relación laboral. En efecto, se establece en dicho precepto que se excluyen del ámbito regulado por dicha ley los trabajos familiares, salvo que se demuestre la condición de asalariados de quienes los llevan a cabo. Se considerarán familiares, a estos efectos, siempre que convivan con el empresario, el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes por consanguinidad o afinidad, hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción. Este es el caso ante el que ahora nos encontramos (…)

Atendiendo a estos hechos la Sala entiende que no concurren las características que conforme al artículo 1.1 del Estatuto de los Trabajadores configuran la relación laboral, esto es, la ajenidad, la dependencia y la retribución (características afirmadas desde hace mucho tiempo por el Tribunal Supremo, por todas, sentencias de 4 de febrero de 1984 y 21 de enero de 1985 ), sino las propias del trabajo familiar y de ayuda entre los cónyuges. A este respecto, no tenemos constancia de que don D. atendiese habitualmente el establecimiento regentado por su compañera sentimental, sino que únicamente sabemos que lo hizo un día determinado por las circunstancias (…). Por otro lado, faltan en los hechos probados tanto el sometimiento al ámbito rector de la empresa como el abono de la retribución con lo que no entra en juego tampoco la presunción de relación laboral contenida en el artículo 8.1 del Estatuto de los Trabajadores , según el cual se presumirá existente el contrato de trabajo entre todo el que presta un servicio por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de otro y el que lo recibe a cambio de una retribución a aquél.

En definitiva, al no existir relación laboral entre doña y su compañero sentimental don D. , la sentencia que así lo declara no incurre en las infracciones jurídicas denunciadas, debiendo ser confirmada desestimándose el recurso contra ella interpuesto.”

En el mismo sentido se pronuncian las SSTSJ Madrid, 76/2009 3 febrero 2009 (JUR 2009\155770), País Vasco 2037/2005 6 septiembre 2005.(AS 2005\3267), Cataluña, 9142/2004 21 diciembre 2004 (AS 2005\238) y Castilla-La Mancha 369/2002 26 febrero 2002 (AS 2002\1610)

2.-  Argumentar que la prestación de servicios prestada por D. Felipe se trata de un trabajo de amistad o benevolencia, habida cuenta que la apreciación puntual del Inspector de Trabajo, el día de la inspección, cede frente al resto del material probatorio, que impide la aplicación de la presunción de laboralidad de la relación.

En cuanto a la posible consideración de los servicios de D. Felipe como «trabajos benévolos o amistosos», según Martin Valverde[1], las situaciones de convivencia distintas del matrimonio, pueden dar lugar a contratos de trabajo entre los interesados (STS 24 febrero 2000), aunque también pueden propiciar situaciones de comunidad de bienes o de sociedad informal o irregular, o incluso casos de trabajo benévolo o amistoso (TCT 13 y 17 enero 1998) y habrán de valorarse y calificarse a la vista de las circunstancias concurrentes, que pueden ser muy variadas (STS 11 marzo 1985). El criterio de diferenciación entre «trabajo a título oneroso» y «trabajo benévolo o de favor» es el de la motivación principal que impulsa al trabajador en la realización del trabajo. En el primer caso, la motivación principal es la adquisición de una ventaja económica; en el segundo la motivación principal es altruista (ayudar a otras personas por amistad, vecindad, caridad, militancia política o sindical, profesión religiosa, relación familiar o simplemente colaborar a una causa que se estima digna de apoyo). Así pues, merece esta calificación el trabajo de quien no actúa dentro de un ámbito organizativo empresarial, sino que ayuda a un familiar en sus asuntos teniendo asignada una cantidad mensual que no alcanza a cubrir ni con mucho sus gastos familiares sin que pueda calificarse tal ayuda como contraprestación por los servicios prestados [STS, 28 octubre 1987 (RJ 1987/7191)]

En sus manifestaciones ante el Inspector de trabajo, D. Felipe alego que «no existía relación laboral entre ellos, afirmando que se trataba de una ayuda puntual y efectuada por la relación de pareja de hecho existente entre la propietaria del negocio y él». Esta alegación iba dirigida a que la Inspección pudiera considerar que D. Felipe estaba realizando un trabajo por cuenta ajena amistoso o benévolo cuya exclusión dispone el artículo 1.3.d ET por el hecho de que en estos trabajos concurre normalmente la nota de ajenidad, y puede que también la nota de dependencia, pues se prestan por cuenta o para beneficio de otro; pero su causa no es la obtención de ganancia, sino la ayuda mutua o la colaboración altruista, por lo que carecen de la remuneración típica del trabajo asalariado. La jurisprudencia ha asimilado también al trabajo benévolo el trabajo realizado en virtud de una «relación sentimental o afectiva» para una persona o para un negocio familiar, incluso cuando hay alguna compensación de valor económico, como entregas de dinero para la compra de un piso (Tribunal Central de Trabajo, 17 enero 1989).

Ante esta argumentación la Inspección tiene difícil acreditar el carácter permanente de la actuación de D. Felipe dentro del ámbito organizativo empresarial como camarero que atiende la terraza y que Dña. Luisa le retribuía por ello.

Manuel de Luque abogado

Granollers – Barcelona

[1] A. Martín Valverde, Fermín Rodríguez-Sañudo y Joaquín García Murcia. Derecho del Trabajo. Tecnos, 19ª Edición, 2010, página 190.