SOCIAL. Contrato de transporte: Trabajador por cuenta ajena, Autónomo o Autónomo Económicamente Dependiente

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Empresa en proceso de reestructuración ofrece a conserje con contrato laboral indefinido pasar a realizar tareas de transportista en régimen de exclusividad  para la empresa, con camión propio. La empresa nos consulta si sera considerado trabajador por cuenta ajena de la empresa o  trabajador autónomo o Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente.

Descripción del caso

La empresa OOOOO, S.A. en la que trabaja Pedro como conserje ha decidido que a partir del mes que viene pase a realizar las tareas propias de un transportista. Según el comunicado de la empresa las condiciones en que él va a prestar los servicios serán las siguientes: La prestación de servicios consistirá en “transportar y recoger los productos que la empresa le indique”. Tendrá un horario fijo, que le obligará a personarse en el centro de trabajo cada medio día para descargar las mercancías que hubiera recogido y recibir las instrucciones de reparto de la tarde. Cada noche, deberá personarse en las mismas oficinas para recoger la orden de transporte del día siguiente. Utilizará como medio de transporte un camión de su propiedad, marca Renault, modelo B-90 de 3500 kg. de registro bruto y 1500 Kg. de peso máximo autorizado, con matricula B-4040-CA. El vehículo portará el rotulo del nombre comercial de la empresa. Trabajará de forma exclusiva y a tiempo completo para la empresa OOOOO, S.A. No tendrá ninguna relación jurídica con los clientes, ni asumirá ningún riesgo comercial, ni intervendrá en la negociación de la empresa con los clientes. Tendrá derecho a 30 días de vacaciones. No le estará permitido el ausentarse del trabajo salvo que medie causa justificada. La remuneración será fija, establecida en función del recorrido asignado, con derecho a dos pagas extraordinarias. Se afiliará al régimen especial de trabajadores autónomos y se dará de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Y deberá estar en posesión de la tarjeta de transporte correspondiente al vehículo que utilizará

LA EMPRESA NOS PREGUNTA:

¿Seguirá siendo Pedro un trabajador por cuenta ajena de la empresa OOOOO, S.A.?.

Para poder definir el tipo de relación contractual que existe entre Pedro y OOOOO, S.A. tenemos que plantear las siguientes consideraciones jurídicas:

PRIMERA

Para determinar se puede aplicar a este supuesto de hecho la exclusión del ámbito de la legislación de los transportistas prevista en el artículo 1.3.g ET («3. Se excluyen del ámbito regulado por la presente Ley: (…) tales efectos se entenderá excluida del ámbito laboral la actividad de las personas prestadoras del servicio de transporte al amparo de autorizaciones administrativas de las que sean titulares, realizada, mediante el correspondiente precio, con vehículos comerciales de servicio público cuya propiedad o poder directo de disposición ostenten, aun cuando dichos servicios se realicen de forma continuada para un mismo cargador o comercializador.») hay que establecer si en la nueva relación profesional que la empresa OOOOO, S.A. pretende establecer con Pedro concurren las notas características de una relación laboral en la relación profesional que ya exponíamos ampliamente en el apartado PRIMERO del supuesto 1 de esta 1ª Parte y que no repetimos por economía de espacio.

Así, en principio tenemos que tratar de valorar si se dan los elementos que delimitan el trabajo por cuenta ajena previstos en el artículo 1.1 ET y que son la voluntariedad, el carácter retribuido, la realización del trabajo por cuenta de ajena y bajo el ambito de una organización y dirección de una persona física o empresario (persona física o jurídica). No obstante de lo ya afirmado queremos resaltar dos extremos: 1. Para calificar una relación como laboral debe valorarse el contenido de la prestación de los servicios sin que sea vinculante el “nomen iuris” o la calificación que le den las partes (SSTS de 1 junio 1990, RJ 1990, 6059; 21 julio 1988, RJ 1988/6214; 18 abril 1988, RJ 1988/2974 y 13 abril 1985, RJ 1985/ 6108), y; 2. El artículo 8.1 ET regula una presunción de laboralidad cuando señala que se presumirá existente el contrato de trabajo entre todo lo que presta un servicio por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otro y el que lo recibe a cambio de una retribución. Quien esté interesado en demostrar que hay una relación laboral tendrá que probar que existe una prestación de servicios a cambio de remuneración. La jurisprudencia aplica esta presunción en los casos que pueda haber dudas sobre si la relación es de carácter laboral o bien de carácter civil o mercantil. (ver jurisprudencia citada en Parte 1ª, supuesto, Primero).

SEGUNDA

En cuanto a si de los datos expuestos en el supuesto de hecho se pueden apreciar los presupuestos sustantivos previstos al artículo 1.1 ET, observamos:

1º.- Voluntariedad. Es obvio que el trabajo prestado por Pedro es libre, fruto de la autonomía de la voluntad y se va a desarrollar en el marco típico del contrato de trabajo).

2º.- Carácter personal de la prestación de servicios. El carácter personal de la relación implica que no se admite la delegación a otra persona o la sustitución del trabajador. En nuestro caso una de las cláusulas del contrato de trabajo de Pedro dice que «no le estará permitido ausentarse del trabajo a menos que exista causa justificada». Atendiendo a las notas esenciales que delimitan la figura del contrato de trabajo, aparte de otros, destaca el carácter personal que el mismo tiene respecto al trabajador, ya que se celebra en consideración al servicio que el mismo personalmente preste, por lo que cuando aquel trabajo pueda ser y se realice por otra persona, la calificación aplicable a tal figura jurídica ya no es la de contrato de trabajo (SSTS 20 octubre 1983, RJ 1983/5129 y 7 junio 1986, RJ 1986/3487). Si se admite la posibilidad de sustitución del trabajador sin necesidad de que el trabajador justifique la causa de sus ausencias, habrá que concluir que no nos encontramos ante un contrato de trabajo (SSTS 20 octubre 1983, RJ 1983/5129 y 7 junio 1986, RJ 1986/3487)

3º.- Dependencia. Constituye jurisprudencia unificada que son indicios de dependencia el seguimiento de unas determinadas directrices uniformadoras y el ulterior control del trabajo encomendado, la penalización en el retraso de su conclusión y la asignación de zonas geográficas para su desarrollo, así como la exigencia de amplia disponibilidad horaria con respecto a la empresa contratante (SSTS de unificación de doctrina 22 abril 1966, RJ 1996/3334 y 29 diciembre 1999, RJ 2000/1427). A la luz de esta doctrina, observamos muchos indicios que ponen de manifiesto que Pedro, aun desarrollando su trabajo (actividad de transporte) con cierta autonomía (la realiza la fuera del centro de trabajo) actúa dentro de la organización y bajo la dirección de la empresa OOOOO, S.A. y que no organiza su propio trabajo, lo cual pueden ser considerados como claros indicios de dependencia:

a) Pedro tiene que presentarse en la empresa cada día siguiendo los horarios de presencia marcados por la empresa. Según la jurisprudencia el sometimiento a un horario no es un elemento esencial del contrato de trabajo, aunque concurra frecuentemente (STS 27 junio 1988, RJ 1988/5470), si bien el Tribunal Supremo ha admitido la existencia de relación laboral en supuestos de amplia libertad de horario, lo cual « no desvirtúa la existencia del requisito de dependencia, para lo que es no es necesaria la concurrencia de una subordinación absoluta, sino únicamente la inclusión en el ámbito organicista y rector (STS de unificación de doctrina, 29 diciembre 1999, RJ2000/1427).

b) Pedro recibe cada día instrucciones sobre itinerarios, mercancías a repartir, clientes destinatarios de los servicios y otros extremos, según la orden de transporte fijada por la empresa. Según la jurisprudencia, la integración en el ámbito de la organización de la empresa es el carácter vertebral y decisivo de la relación laboral ((STS 14 mayo 1990, JR 1990/4314. y en este sentido, el requisito de dependencia resulta del encuadramiento del trabajador en la organización de la empresa bajo la dirección del empresario (STS 27 junio 1988, RJ 1988/5470), de modo que es éste quien dirige toda su actuación y le imparte instrucciones (STS 21 julio 1988, RJ 1988/6214). No obstante, en la actualidad, si bien la dependencia se configura como una subordinación rigurosa e intensa, habiendo sido estructurada, primero por la jurisprudencia y luego por las propias normas legales, en un sentido flexible y laxo, bastando con que el interesado se encuentre «dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona» (artículo 1 ET). (STS 14 marzo 2005, RJ2005/4175, entre otras).

c) En el contrato propuesto a Pedro se prevén una serie de obligaciones contractuales – por ejemplo, la de trabajar en régimen de exclusividad para la empresa – que de incumplirse podrían dar lugar a una sanción disciplinaría. En este sentido aunque la exclusividad no es requisito de la relación laboral, en cuanto puede trabajarse en ocasiones por cuenta de diferentes empresarios (SSTS 11 diciembre 1989, RJ 1989/8947) y 23 mayo 1985, RJ 1985/2747), sin embargo, la continuidad temporal del trabajo para una sola empresa y la aplicación de un régimen de dedicación personal que hace en la práctica imposible la oferta de servicios para el mercado constituye un claro indicio de laboralidad (STS 29 enero 1991, RJ 1991/190). d) En el contrato se regulan las condiciones de disfrute de las vacaciones, lo cual constituye un claro indicio de dependencia.

4º. Ajenidad. Esta cualidad ha sido tradicionalmente explicada desde dos perspectivas: en la fase de producción y en la fase de comercialización.

A. Manifestaciones de la ajenidad en la fase de producción

A.1. Ajenidad de la titularidad de los medios de producción. : Esta manifestación de la ajenidad no se da, al menos en parte ya que Pedro es propietario del camión de 3500 kg. de registro bruto y 1500 Kg. de peso máximo autorizado, con el cual hará sus tareas de transporte. En todo caso, el hecho de que el trabajador sea el propietario de su herramienta de trabajo no ha sido considerado por la jurisprudencia como un elemento determinante para apreciar la exclusión de la condición de laboralidad. El párrafo 2º del artículo 1.3.g ET no excluye del ámbito laboral a toda prestación del servicio de transporte, sino que sólo opera cuando concurran los siguientes requisitos: a) que el vehiculo con que se lleva acabo dicho servicio sea propiedad de quien lo presta o bien éste tenga sobre él un poder de disposición directo; b) que lo realice al amparo de autorización administrativa de la que sea titular; y c) que dicho vehiculo sea comercial de servicio público (STSJ Castilla – La Mancha, 8 noviembre 2006, RJ AS 2007/372). No obstante, el hecho de que el trabajador sea el propietario de su herramienta de trabajo no ha sido considerado por la jurisprudencia como un elemento determinante para apreciar la exclusión de la condición de laboralidad. En este sentido la jurisprudencia ha señalado que es posible que excepcionalmente el trabajador aporte medios si su aportación no es relevante en relación con la organización de los medios materiales y organizativos de la empresa. (la STS de 20 febrero 1986 (RJ 1986/834)) en el caso de los mensajeros no consideró un elemento relevante en contra de la determinación de la laboralidad, el hecho de que el trabajador aportara la moto para hacer el reparto).

Si en la prestación del servicio de transporte con vehiculo propio concurren las notas generales de ajenidad, dependencia y retribución salarial y, además el medio de transporte utilizado en el desarrollo de la actividad no exige para su realización la obligatoriedad de la previa obtención de la concreta autorización administrativa para el transporte de mercancías por carretera que habilite para su especifica prestación, es dable seguir configurando como laboral la relación existente entre las partes, lo que acontecerá, entre otros supuestos , cuando el transporte se realice en vehículos de hasta 2 toneladas de peso máximo autorizado inclusive, que no requieran tal autorización (STS dictada para unificación de doctrina,23 noviembre 1998, RJ 1998/10018 y STSJ Navarra, 29 diciembre 2004, JUR 2005/71776; 19 diciembre de 2005, RJ 2006/332; y 18 octubre de 2006)

A.2. Ajenidad en cuanto al uso de la fuerza del trabajo puesto que Pedro indudablemente actúa dentro de la organización de la empresa OOOOO, S.A. bajo las ordenes y dirección de la misma.

A.3. Ajenidad con respecto a los frutos puesto que los resultados del trabajo de Pedro en OOOOO, S.A. son percibidos son percibidos por la empresa ab initio);

B. Manifestaciones de la ajenidad en la fase de comercialización

B.1. Ajenidad en el mercado: El trabajador aunque en apariencia es Pedro es quien atiende a los clientes y se relaciona con ellos, no tiene vinculación jurídica directa con ellos, pues, el contrato se establece entre el OOOOO S.A. y el cliente, relacionándose Pedro sólo de facto con el cliente. Por tanto se da la nota de amenidad en el mercado. Los indicios de este tipo de ajenidad son también claros: la furgoneta de Pedro lleva el logotipo de la empresa, sólo trabaja para los clientes de OOOOO S. A. ya que trabaja en régimen de exclusividad. Además una de las cláusulas del contrato propuesto indica que Pedro no tendrá ninguna relación jurídica ni intervendrá en la negociación de la empresa con los clientes. Por lo tanto, observamos que Pedro actúa en el mercado en el nombre y representación de la empresa y que no tiene clientes propios.

B.2. Ajenidad en los beneficios: Queda meridianamente claro en el contrato propuesto que Pedro que su «remuneración será fija, establecida en función del recorrido asignado, con derecho a dos pagas extraordinarias» siendo por tanto ajena a los beneficios.

B.3. Ajenidad en el riesgo: El contrato establece también de forma clara que Pedro «no asumirá ningún riesgo comercial»

Ahora bien, el artículo 1.3 g) ET excluye de la legislación laboral la actividad de los transportistas siempre que se den una serie de requisitos: 1. Que presten el servicio, mediante el correspondiente precio, con vehículos comerciales de servicio público; 2. Que sean titulares de autorización administrativa o de transporte; 3. Que el vehículo sea de su propiedad o tengan poder directo de disposición sobre éste; 4. Es indiferente si estos servicios se realizan de forma continuada con único cargador o comercializador.

Esta exclusión ha sido declarada constitucional por reiterada doctrina del Tribunal Constitucional (STC 187/2001, de 19 de septiembre, RTC 2001/187, entre otras) según la cual el artículo 1.3. g ET «no incurre en una discriminación constitucionalmente proscrita al excluir del ámbito de las relaciones laborales las prestaciones de transporte descritas en el mencionado precepto (…) ya que la exclusión realizada por el mencionado precepto responde a un criterio objetivo como es el de la consideración como empresario autónomo del transporte de quien presta el servicio con la habilitación requerida por las normas administrativas. » y permite tal como pasa en este supuesto de hecho que ciertas relaciones de transporte en las que concurren las notas de ajenidad y dependencia no se consideren laborales si el transportista necesita una autorización administrativa para realizar su actividad. La normativa de ordenación de transportes exige esta autorización a todos los conductores, que además de cumplir otros requisitos como la capacitación profesional, conduzcan vehículos que superen las dos toneladas de peso máximo autorizado (Ley 16/1987, de 30 de julio, de ordenación de transportes, Decreto 1211/1990, (art. 42), Orden FOM/734/2007 (art. 3). El Tribunal Supremo en SSTS de 23 noviembre 1998 (RJ 1998/10018)22 y de diciembre 1997 (RJ 1997/9528) señala que «la autorización administrativa contemplada en el artículo 1.3.g ET como causante de la extralaboralidad del vinculo por la Ley es aquella a la que se refieren la Ley y el Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres y no cualquier otro tipo o modalidad de autorización o licencia administrativa para conducir o circular con vehículos susceptibles de servir como medio de transporte que pudieran requerir otras normas administrativas de nivel estatal o autonómica».

CUARTA

El hecho que en el contrato propuesto a Pedro se incluya que, « se afiliará al régimen especial de trabajadores autónomos y se dará de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE)» crea la apariencia de trabajo por cuenta propia, sin embargo el Tribunal Supremo en la STS para unificación de doctrina 22 enero 2008 (RJ 2008/1978), establece que «el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, el pago de la Licencia Fiscal y la facturación con la inclusión del IVA son sólo datos formales, que no se corresponden con la naturaleza del vinculo, ni definen su carácter».

CONCLUSION

A la luz de lo expuesto, podemos concluir que se dan con toda claridad todas las manifestaciones de ajenidad y dependencia propia de la relación laboral a excepción del elemento de la propiedad del vehículo de 3500 kg. de registro bruto y 1500 Kg. de peso máximo autorizado, con el cual hará sus tareas de transporte, el cual supera las 2 TM nota diferencial determinante para que la relación de Pedro con la empresa OOOOO S.A. este incluida en el ámbito laboral. La jurisprudencia señala al respecto, que: «en cuanto al tonelaje del vehiculo utilizado para la prestación del transporte y su correspondiente autorización administrativa cuando el mismo supere un determinado peso (2 TM) la nota diferencial quedando incluida la relación en el ámbito laboral cuando no se supera ese peso máximo» (STSJ Castilla – La Mancha 8 noviembre 2006 (AS 2007/372).

Así pues, la relación profesional que se establecería entre Pedro y la empresa OOOOO S. A. encaja en el supuesto previsto en el artículo 1.3.g ET de manera que no le sería aplicable la legislación laboral.

NOTA

Con la información que consta en el supuesto de hecho Pedro en no cumpliría los requisitos para ser considerado Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente, establecidos en el artículo 11 Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo, figura que según Farrés Marsiñach[1] «se pretende poner fin, como se ha apuntado al principio, a una práctica muy extendida en la actualidad, como forma de prestar servicios para terceros pero fuera de la ley, conocida como “falso autónomo”. Se trata de aquélla práctica empresarial consistente en contratar los servicios de una persona bajo la apariencia de una contratación civil o mercantil –y no laboral-, normalmente en régimen de arrendamiento de servicios –con la consiguiente obligación del trabajador de darse de alta y cotizar en el RETA, entre otras obligaciones-, pero que en realidad pretende encubrir un trabajo prestado en régimen de ajenidad y dependencia en los términos previstos en el artículo 1.1 del Estatuto de los Trabajadores, es decir, con las notas propias de una relación laboral. La finalidad de esta práctica es clara: evitar con la simulación de una contratación no laboral la aplicación de la normativa laboral y de seguridad social propia del trabajo por cuenta ajena, especialmente tuitiva de la persona del trabajador y más gravosa para las empresas (cotización a la seguridad social a su cargo, eventuales pagos de indemnizaciones, posible responsabilidad en orden a las prestaciones, etc.). Por ello, debe celebrarse la introducción de esta nueva regulación en la medida que favorezca la erradicación de la mencionada práctica».

Se define en el citado artículo 11 Ley 20/2007, a los Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes en los siguientes términos:

Artículo 11. Concepto y ámbito subjetivo.

  1. Los trabajadores autónomos económicamente dependientes a los que se refiere el artículo 1.2.d de la presente Ley son aquéllos que realizan una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para una persona física o jurídica, denominada cliente, del que dependen económicamente por percibir de él, al menos, el 75 % de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales.
  2. Para el desempeño de la actividad económica o profesional como trabajador autónomo económicamente dependiente, éste deberá reunir simultáneamente las siguientes condiciones:
    1. No tener a su cargo trabajadores por cuenta ajena ni contratar o subcontratar parte o toda la actividad con terceros, tanto respecto de la actividad contratada con el cliente del que depende económicamente como de las actividades que pudiera contratar con otros clientes.
    2. No ejecutar su actividad de manera indiferenciada con los trabajadores que presten servicios bajo cualquier modalidad de contratación laboral por cuenta del cliente.
    3. Disponer de infraestructura productiva y material propios, necesarios para el ejercicio de la actividad e independientes de los de su cliente, cuando en dicha actividad sean relevantes económicamente.
    4. Desarrollar su actividad con criterios organizativos propios, sin perjuicio de las indicaciones técnicas que pudiese recibir de su cliente.
    5. Percibir una contraprestación económica en función del resultado de su actividad, de acuerdo con lo pactado con el cliente y asumiendo riesgo y ventura de aquélla.

Manuel de Luque

       Abogado

Granollers – Barcelona

[1] Xavier Farrés Marsiñach. “Breves notas sobre el Estatuto del Trabajo Autónomo”. Noticias Jurídicas. Octubre 2007.